Cuando lo bueno se va, es inevitable ir a buscarlo. Lo típico sería poner que ir a Umbralejo ha sido la mejor experiencia que he tenido nunca, que las personas que allí he conocido son las mejores y que nunca las olvidaré. Y no estaría mintiendo. Pero algo tan tan grande se merece lo mejor que sea capaz de escribir.
Por la vida pasa uno por muchas experiencias, eso ya lo sabemos de sobra, nos las hemos ido contando progresivamente estos doce días. Algunas son de lo más extraño, pero aun así, hemos visto que aunque vivamos en lugares remotos de España o incluso en Polonia, nuestras experiencias más raras se parecen a las de otro. Ya no solo por casualidad, sino porque en el fondo no somos tan diferentes. Fuimos allí con la misma intención. Si bien nadie la tenía muy clara. ¡Íbamos a un campo de trabajo! ¿Qué iríamos a hacer? ¿Qué iríamos a aprender de esto? ¿Acabarían siendo mis amigos? ¿Cómo serían? ¿Y los monitores? No se si por no pensarlo mucho o por vivir una "aventura", nos adentramos en un pueblo sumergido entre pinos y olmos, olvidado del mundo actual. Algunos iban tan confiados que ni trajeron algunas de las cosas más imprescindibles para nuestra nueva vida. Esta es una de esas veces en las que me digo: menos mal que dije que sí, lo que me hubiese perdido. Con respecto a las personas, parece como si hubiesen hecho un estudio de compatibilidad y las hubiesen elejido una por una porque encontrar semejante compañerismo, diversión, espontaneidad, ingenio, inteligencia, compasión, amabilidad y cariño por parte de todos los que fuimos Umbralejeños esos doce días, es un verdadero logro. Ya he dicho que mi vida fué esa, mi familia vosotros, mama Montse, papa Chema y tios Javi, Sonia, Fernando, Sonia, Mercedes, Mariluz y todos los integrantes del proyecto. Y algo en lo que se piensa todos los días no se olvida, así que no os preocupeis que siempre estareis en mi memoria sino en mi vida. Un verdadero placer conoceros. Os quiero y aprecio.
De la de las mates, la acoplada de la casa pequeña, integrante de la mesa redonda, la que esta un poco loca, sí esa, la que tocaba la guitarra solo un poco.

domingo, 22 de julio de 2012

Radio RNE 20/07/2012

Hola umbralejeños, he conseguido información sobre nosotros...

1ª entrada:
http://www.rtve.es/buscador/GoogleServlet?q=umbralejo

El del acentico, el que hizo llorar a medio Umbralejo, el granaino.

Estais en todos sitios

 Y es que voy andando por cualquier sitio y me pasa lo mismo. Esa gorra es como la de Alberto, ese flequillo es como el de Rocío, su risa es igual de rara que la de Inés, esa habla como Sandra,esa le está echando una mirada como las que me echaba a mí Antonella, en esa camiseta pone "Rubens", esa chica se está pintando las uñas de rojo como hacía la peli para que le pegase con el pelo. ¡El otro día me encontré en la playa un gorrito exactamente igual que el de Telma! ¡Y tengo una amiga que también es scout y bailarina, como Alba de Valencia!
  Pero nadie era comparable con vosotros.
    De Marina.

sábado, 21 de julio de 2012

"Los recuerdos reales no están en la cabeza, sino en el corazón".


Empiezo esta pequeña entrada con esta frase, porque lo vivido en Umbralejo ha sido real, y ha sido algo inolvidable, que como bien he dicho yo voy a guardar en mi corazón, y no porque sea real, sino porque vosotros habéis conseguido que yo os lleve conmigo ahí. Y no tengo que volver a deciros que sois las mejores personas del mundo, a las que echo muchísimo de menos y a las que no voy a olvidar nunca. Umbralejeños, gracias por compartir esta experiencia conmigo.
Os quiere, la niña del acho, la forastera, "porritas" ;)

La del Ai omá que rico.

Hola, holita, vecinillos de Umbralejo. Por aquí por la Extremadura se les echa de menos bastante.
Un besico para la de las mates, la okupa de la casa pequeña, por crear este blog. Eres muy L'Oreal Marina, tú lo vales.
       -Inés.

12 días inolvidables.

Muchas gracias a esos maravillosos 49 niños y niñas y a los grandiosos monitores. He pasado los 12 mejores días de mi vida junto a vosotros y a sido por eso, gracias a vosotros, por ser tan buenas personas y por tratarme como me habéis tratado, porque me habéis hecho ver el mundo de otra manera y me habéis convertido en mejor persona. No hay ni un día en el que no me acuerde de los grandes momentos y de quién los protagonizó, vosotros. Sois personas muy grandes con corazones enormes, que sepáis, que esta experiencia no se me va a olvidar nunca, y vosotros mucho menos. Ya, hasta se me hace raro el día a día, comer, y ver que no estáis a mi alrededor, reír sin vosotros, dormir sin escuchar el suelo crujir porque venís corriendo, mirar el paisaje, dormir...; todo, ya nada es igual. Que sepáis que os quiero muchísimo, que os echo de menos y que nunca os olvidaré.

Del tío del acentico, del que hizo llorar a medio Umbralejo, El Granaino.